AGENDA DE LA SEMANA (08-15/03) Y AVISOS – PAN DE CADA DÍA, DOMINGO 08 DE MARZO

PAN DE CADA DÍA, DOMINGO 8 DE MARZO
¡Hola! Bienvenidos a la nueva edición de El Pan de Cada Día, el semanario de la Unidad Pastoral con la agenda, avisos e información útil de cara a la próxima semana.

Después de dos semanas de camino hacia la Pascua, iniciamos hoy una segunda etapa de tres domingos y, en cada uno de ellos, nos encontraremos con un personaje entrañable en el que podremos vernos reflejados: la samaritana, el ciego de nacimiento y Lázaro. Son tres encuentros que marcan para siempre y que Jesucristo quiere actualizar con cada uno de nosotros. Juntos, en comunidad, oramos:

Señor Jesús, hoy nos hemos acercado contigo al pozo de nuestra realidad cotidiana. Gracias por salir al encuentro de cada mujer que, como la Samaritana, carga con el cántaro de la rutina, el cansancio y, a veces, la invisibilidad. Te damos gracias, Señor, por el don del trabajo, pero sobre todo por la dignidad de quienes lo realizan. Gracias por las mujeres que son el motor de nuestras comunidades, por las que sostienen la vida en los hogares, en los hospitales y en las aulas; por aquellas que, con manos valientes, reclaman justicia en las oficinas, en la fábrica, en los campos, en nuestros barrios y pueblos.

Hoy como Iglesia te decimos: Queremos ser el pozo donde las mujeres encuentren descanso y reconocimiento. Queremos que nuestras parroquias y barrios sean espacios donde la corresponsabilidad no sea un lema, sino una práctica, donde el trabajo de cuidados sea valorado como el bien común que es. Danos de tu agua viva, Señor, para que nuestra Cuaresma sea un camino de conversión hacia la igualdad. Como la mujer de Samaría, dejamos nuestro cántaro de prejuicios a tus pies y corremos a decirles a todos que te hemos encontrado en el rostro de cada hermana y hermano que lucha por su dignidad y la justicia. Amén.

De cara a esta próxima semana, traemos dos avisos:

  • El primero de ellos, en relación a este lunes, día 9 de marzo, que tendrá lugar una sesión informativa sobre los talleres de lectura que va a dirigir Joaquín Mazariego.
    • La sesión tendrá lugar en los locales Barria de Las Mercedes el lunes, 9 de marzo, a las 18:00 horas.
  • Al mismo tiempo, el miércoles tendrá lugar el retiro cuaresmal para adultos, centrado en la contemplación del Vía Crucis. Estará acompañado por Borja Uriarte, sacerdote de esta Unidad Pastoral.
    • Será este próximo miércoles, 11 de marzo, a las 19:30 horas, después de misa.
    • Por esta misma razón recalcamos que la misa de 19:00 horas del miércoles 11 de  marzo, tendrá lugar en Santa Ana, no en Las  Mercedes.

El próximo domingo, día 15 de marzo, tendrá lugar la misa joven de marzo de la Unidad Pastoral. Como es habitual, en Las Mercedes a las 19:00 horas, acompañada del coro joven. En ella, además, las personas que están siguiendo el proceso de confirmación recibirán el segundo signo del itinerario.

Lectura del Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.

Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.

La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.

La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla. Ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”.

Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.

La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.

Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el salvador del mundo”.

COMENTARIO AL EVANGELIO
De Jose Eizaguirre Comunidad Fe y Vida en Getxo 

Esta misma semana me topé con una noticia llamativa, la de un sacerdote católico de BurkinaFaso que se ha reconciliado con su padre tras treinta años distanciados. Desde hace tres años su padre, imán de la mezquita, y él, celebran juntos el Ramadán y la Cuaresma. Lo que parecía impensable sucedió, aunque llevó tiempo.

Por otro lado, desde hace unos meses se habla de una especie de revival de lo religioso, un revivir cristiano. Los ejemplos abundan. La película Los Domingos, que trata sobre una joven que quiere ingresar en un convento de clausura, ha ganado 5 premios Goya, el de mejor película incluido. Asimismo, una cantante tan conocida como Rosalía habla de la fe y de Dios en su último disco, Lux.

En la pasada Nochevieja la Oreja de Van Gogh hizo su primera aparición en público encabezado por Amaia, su primera cantante, con una canción que hablaba de religiosidad. Parece que lo que no decía nada cobra un sentido nuevo. ¿Es todo esto algo auténtico o una moda pasajera? ¿Va a dar de sí o quedará en agua de borrajas? Ya veremos. Es demasiado pronto para sacar conclusiones. El evangelio de hoy nos habla de esto mismo, de reencuentro y de redescubrimiento.

Jesús hace un alto en su camino hacia Galilea desde Judea. Se detiene a mitad de recorrido en Sicar, pequeña población de la región de Samaría. Nada de esto es casual (nada en los evangelios lo es). Los judíos de Judea no podían verse con los judíos de Samaría. Era una vieja historia de odios y rencores originados quinientos años atrás. Cuando Jesús se encuentra con la samaritana hacía unos 150 años que los judíos de Jerusalén habían destruido el templo de los samaritanos.

Cada grupo tenía su propio templo (o lo que quedaba de él) y su monte santo, así como su propia versión de la Biblia hebrea. Por supuesto, ambos se oponían a lo del otro y rehuían el contacto entre ellos. Por eso lo habitual para ir de Judea a Galilea y viceversa era no tomar el camino que pasaba por Samaria, sino el que iba en paralelo a este camino por el valle del Jordán. Jesús, sin embargo, toma el camino inesperado. Se desvía por territorio de herejes y se encuentra con ellos. Hasta pone a un samaritano como ejemplo de conducta para alguien religioso en su famosa parábola, dirigida a una audiencia compuesta por judíos de Judea.

Por otro lado, el pozo al que acude a diario la mujer a por agua no era un pozo cualquiera. Estaba relacionado con los patriarcas. El evangelio nos dice que era el pozo de Jacob, nieto de Abraham, hijo de Isaac y padre de 12 hijos de los que saldrían las 12 tribus de Israel (todo esto se narra en el libro del Génesis). Es, por tanto, un lugar con mucha tradición. La mujer fue ese día al pozo a hacer lo de siempre, coger agua, y el encuentro inesperado con Jesús la convirtió en otra persona.

Hace tiempo un hombre jubilado se animó a participar en un grupo semanal de Biblia en su parroquia. Tiempo después dijo: “Llevo toda mi vida yendo a misa los domingos. ¿Por qué nunca nadie me había contado lo que he descubierto en este grupo?”. Una mujer adulta que se confirmó en 2020 confesó que había estado toda la vida buscando fuera de la Iglesia lo que finalmente encontró dentro de ella.

Recientemente, los padres de un grupo parroquial de jóvenes asistieron a una formación sobre la Eucaristía. Agradecidos por la sesión, comentaron que no irían a misa de la misma manera. Son tres ejemplos modestos, del día a día parroquial, pero que ponen el foco en lo importante: la tradición está viva cuando nos lleva al encuentro con Jesús.

Esto no es automático. Tenemos que poner de nuestra parte, hay que acercarse hasta el pozo y estar dispuesto a dejarnos mirar con los ojos del Señor. En este proceso, la samaritana tiene que pasar por el trance de escuchar que ha tenido cinco maridos, pero al final termina llevando a los de su pueblo a conocer a Jesús. Su tradición la dejaba donde estaba, enfrentada con los judíos de Judea y con fama (merecida o no) de mujer fácil, hasta que aparece el Señor.

En línea con esto hay un detalle en el evangelio que puede pasarnos desapercibido: Jesús está cansado y pide a la mujer que le dé de beber. Él pide primero, pero luego da mucho más (la salvación). Esto siempre es así con él, porque siempre amará más que nosotros.

Algo a desterrar en nuestra iglesia diocesana y universal es esa tendencia a mirar con sospecha y a juzgar las iniciativas de las demás parroquias, grupos, movimientos… También deberíamos profundizar más en lo fundamental y no darlo por sabido o despreciarlo por considerarlo antiguo.

Resuenan en mí estas palabras que el Papa Francisco dijo a los miembros de la Curia vaticana: «seguimos debatiendo sobre la división entre “progresistas” y “conservadores”, (o progres y carcas) pero esta no es la diferencia: la verdadera y principal diferencia está entre “enamorados” (del Señor) y “acostumbrados”». Quizá todo esto reencontrarse con Dios, con su Hijo, con los otros y redescubrir nuestra propia tradición pueda parecer inútil y costoso, pero, ¿cuándo empezamos?