PAN DE CADA DÍA, DOMINGO 15 DE MARZO
Tiempo de Cuaresma
¡Hola! Bienvenidos a la nueva edición de El Pan de Cada Día, el semanario de la Unidad Pastoral con la agenda, avisos e información útil de cara a la próxima semana.
Antes de nada y, como siempre, abrimos el Pan de Cada Día con una pequeña oración. Esta vez recordando que nos encontramos en plena Cuaresma, a dos semanas exactas del Domingo de Ramos.
Ayuna
de proclamas hirientes, vacías,
de exigencia y reproches.
Ayuna de caprichos y ocurrencias,
de murmuraciones, de impertinencia.
Ayuna de ruido, de polémicas,
de quejas.
Ayuna de evasiones, de ensueños,
de tu propio reflejo en espejos engañosos.
En lo escondido vive el evangelio
que todo renueva.
Entra en el desierto,
donde encontrarás la verdad desnuda.
Descubre los signos que del amor hacen destino y escuela:
la mesa de todos, el pan compartido, la toalla ceñida.
Surgirá la cruz en el horizonte
y una encrucijada: huir o quedarse,
siguiendo las huellas de quien da la vida,
para que la luz disipe
las sombras que ocultan a Dios.
(José María R. Olaizola, SJ)
En primer lugar, esta semana Don Jesús Higueras, párroco de Santa María de Caná, Madrid, conducirá unos ejercicios espirituales en la Parroquia de Las Mercedes. Se desarrollarán durante el lunes, 16 de marzo, y el martes, 17 de marzo. A continuación, se incluye el cartel con los horarios del plan.
- Además, cabe destacar que el lunes a las 19:30 (día 16 después de la misa que él presidirá), dará una charla bajo el título: ‘¿Qué dice Jesús de sí mismo? Reflexión de la expresión “Yo Soy” en San Juan’.

También recordamos que el próximo jueves, 19 de marzo, es el día de San José:
- Este día las misas serán como en domingo y el miércoles, día 18, como en sábado. El miércoles no habrá misa de 13:00 en Las Mercedes.
Lectura del Evangelio según san Juan
En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento. Escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte en la piscina de Siloé” (que significa ‘Enviado’). Él fue, se lavó y volvió con vista.
Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: “¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?” Unos decían: “Es el mismo”. Otros: “No es él, sino que se le parece”. Pero él decía: “Yo soy”.
Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: “Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo”. Algunos de los fariseos comentaban: “Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?” Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: “Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?” Él les contestó: “Que es un profeta”. Le replicaron: “Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?” Y lo echaron fuera.
Supo Jesús que lo habían echado fuera y cuando lo encontró, le dijo: “¿Crees tú en el Hijo del hombre?” Él contestó: “¿Y quién es, Señor, para que yo crea en él?” Jesús le dijo: “Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es”. Él dijo: “Creo, Señor”. Y postrándose, lo adoró.
COMENTARIO AL EVANGELIO
Un relato precioso y al mismo tiempo complejo, lleno de personajes y símbolos, a lo que nos tiene acostumbrado Juan. Expresa luchas y dificultades de las primeras comunidades con la religiosidad de las sinagogas.
En primer lugar, aparece el debate sobre la causa del mal, de la enfermedad. La mentalidad judía era que las enfermedades estaban causadas por el pecado que tanto podría ser del enfermo o de sus padres: el Dios que castiga. Los fariseos se lo recuerdan al que había sido ciego: «Tú, que estás lleno de pecado desde que naciste». La respuesta de Jesús sobre ese tema y en relación con la enfermedad es que Dios libera, Dios integra, Dios salva. Los milagros son la expresión de la intervención contraria de Dios ante el dolor y el sufrimiento humano.
Jesús restituye la dignidad de aquel que es apartado y su gesto siempre provoca reacción y mucho más cuando es en sábado. Dios en Jesús interviene en la realidad no condenando, estigmatizando, marcando… Dios interviene liberando y eso es lo primordial.
El gesto del barro y la saliva recuerda al Dios que crea, recrea la creación, produce vida, lo hace en sábado y la polémica se desata, ¡cómo puede alguien hacer intervenir a Dios por encima de ese precepto tan importante de no trabajar en sábado!, ¡ha hecho barro para curar! Jesús completa la creación. Una nueva concepción de Dios y una nueva concepción del ser humano y de su relación con Dios. Toda una revolución para el judaísmo. Y dos gestos de total confianza del ciego: confiar, que el barro que ciega más, le cura, e ir a la piscina de Siloé, justo a esa, a lavarse para ver. La fe, la confianza, el abandono… siguen siendo el que hace capaz los milagros de Jesús. Jesús sigue poniendo los milagros en manos de los que confían: «Tu fe te ha salvado», repite una y mil veces. Pero la fe no siempre tiene que ver con lo que quiero que ocurra sino con el total abandono en manos de Dios. Para el ciego y para quienes le rodean se les abre la mente, comienzan a ver, no es la visión externa, es una progresiva confesión de fe. A las autoridades, a los defensores de la Ley cada vez más se les cierra la mente… para unos el milagro de Jesús abre a la luz, a otros les cierra, para el ciego algo tan grande y tan bueno como recuperar la vista no puede ser sino de Dios. El nuevo encuentro de Jesús con el que había recuperado la vista no fue fortuito, Jesús fue a buscarle, había superado la prueba, había confiado y había respondido bien delante de los defensores de la Ley. En ese segundo encuentro se convierte en toda una confesión de fe. Primero es un profeta, después es alguien que viene de Dios y al final la confesión: «creo, Señor», y se postró ante él. Hay un trozo de camino que hay que recorrer con barro en los ojos y pidiendo ayuda para llegar a la piscina de Siloé. Hay que desplazarse a ciegas, Jesús sigue desconcertando siempre, no tiene un protocolo determinado y que nos permita asegurar su forma de actuar, no es una relación mágica, protocolaria, siempre prevista y ordenada, ni siquiera con comportamientos éticos estipulados que nos permitan conseguir las cosas. Solo confiar… solo confiar y lanzarnos, con cosas tan absurdas como llevar barro en los ojos y caminar a la piscina, no al templo… «Creo, Señor»… y Jesús volverá a decir, en un abrazo enternecedor… y al oído: «Tu fe te ha salvado». Y en estos tiempos de incertidumbre, desconcierto, miedo, cuando experimentamos que, a pesar de que llegamos a tocar simas de poder, de bienestar social, (por lo menos, en una parte del mundo), descubrimos que somos muy vulnerables, que somos frágiles: pandemias, guerra, crisis financieras, polarización política y crisis de la política, radicalismos, sin derecho internacional, desigualdades, violencias de todo tipo, catástrofes naturales… Caminamos con barro en los ojos, sí, con barro, más ciegos todavía y con humildad nos dejamos llevar hasta el agua de la piscina y confiar. Necesitamos acompañarnos mutuamente, mantener la comunión que la fe nos regala. Somos cuerpo místico, pero no olvidemos que la cabeza ve, el Señor ve.
Para mas información puedes seguir nuestro canal de Whatsapp: https://whatsapp.com/channel/0029VaopMTtFMqrVBGCA562b


EU